Llevan más de veinte años elaborando embutidos artesanos ligados a la montaña lucense, manteniendo tradición, territorio y sabor en cada pieza.


Los productos de Embutidos Suarna
Nuestra historia
"Parece que nos estás vendiendo Navia de Suarna en lugar de vendernos embutidos", le dijeron una vez a Mari Carmen Sánchez, propietaria de Embutidos Suarna. En otra feria, también le confesaron que el aroma de su puesto transportaba a las cocinas de las casas de las abuelas. Ella quiso guardar estas frases, y definirse con ellas. Sus productos están vinculados al territorio, tanto es así que su empresa fue la primera en comercializar el embutido por excelencia del municipio, la androlla.
La historia comenzó hace más de veinte años, cuando echó a andar la fiesta de exaltación de este producto en el ayuntamiento. Mari y su marido, Hortensio Díaz Robledo, habían hecho 50 unidades para venderlas, aprovechando el escaparate de su supermercado en el centro de la villa. Les parecía mucho, pero al año siguiente agotaron las 300 ya antes del día de la feria. Vista la demanda y las necesidades familiares, se preguntaron por qué no montar un obrador.
Embutidos Suarna hizo de la androlla un producto no estacional, sino para todo el año. De sus secaderos también cuelgan butelos da Montaña, atados en el estómago, y pigureiros, embutidos en el ciego. Chorizos, lomo, cecina, lengua o panceta vinieron a sumarse a la oferta, toda ella certificada con la Carta de Artesanos en una fábrica que también dispone del título de Taller Artesanal. Son cinco mujeres de la zona las que trabajan en ella bajo la dirección de Mari, que continuó con la empresa tras el fallecimiento de su marido. No se ve el humo de roble en el embutido, pero es esencial para darle sabor. Así también lo es la comarca, la conciliación, la fuerza y la superación. De todos esos ingredientes también están hechos los Embutidos Suarna.
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Cada producto tiene una historia. Descubre las familias y los talleres que hacen posible Son de Lugo.